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LAS DOS CARAS DE UN MISMO PAÍS

Entrevista con Dani Dayan, presidente del Consejo Yesha

“Los palestinos no pueden tener un estado propio”

Dani Dayan es el presidente del Consejo Yesha, la organización bajo la que se aglutinan los 300 mil colonos que viven en Cisjordania. Nacido en Buenos Aires en 1955, se trasladó a Israel con sus padres en 1971. Fundador de una de las empresas informáticas más grandes de Israel – Elad Systems-, actualmente se dedica a inversiones Hi-Tech y es profesor de finanzas y ciencias económicas en el centro universitario de Ariel. Hace un año fue elegido presidente del Consejo Yesha

Pere Maruny/11-07-08

Pregunta: ¿Qué es y cuál es la función del Consejo Yesha? Dani DayanFoto y periodismo-

Respuesta: Somos el representante político de los 300 mil judíos que viven en la tierra liberada durante la guerra de 1967 de Judea y Samaria [Gaza y Cisjordania]. A nivel práctico, nos encargamos de temas como la educación o la seguridad en nuestras comunidades, ya que vivimos en un ambiente hostil.

P: En el 2006, Israel se retiró de la franja de Gaza, por lo que ya no tienen representación allá...

R: La retirada de Gaza ha sido el mayor error político, estratégico y moral que ha cometido nunca Israel . Las consecuencias las vemos cada día. Gaza se ha convertido en un estado palestino de facto gobernado por terroristas islamistas cuyo único objetivo es borrar a Israel del mapa. Esto ha ocurrido porqué Gaza se ha convertido en una zona étnicamente limpia de judíos.

P: ¿Cómo es su relación con el ejército israelí, tras el desalojo de Gaza?

R: La relación continúa siendo buena, auque es verdad que hubo tensión, ya que fue el ejército quien nos sacó de Gaza. Pero nosotros no quisimos oponernos a la evacuación haciendo uso de la fuerza, para evitar que se rompieran irremediablemente los lazos que nos unen.

P: ¿Cómo ven ustedes el actual proceso de paz con los palestinos?

R: Como una gran equivocación.

P: ¿Tienen miedo de que se repita lo de Gaza y tengan que abandonar también Cisjordania?

R: No podemos cometer dos veces el mismo error. Las negociaciones parten de una base falsa. Nos hacen creer que estamos negociando con palestinos moderados, pero el presidente [palestino] Abbas sólo se aguanta en su cargo porqué el ejército israelí le mantiene allí. Si nosotros nos retiramos, Hamás, con el apoyo de Irán, tardará dos días en hacerse con el control de todo el territorio. Los palestinos no pueden, ni ahora ni en un futuro visible, tener un estado propio.

P: Pero ustedes también se oponen a integrar a los tres millones de palestinos que viven en Cisjordania como a ciudadanos israelíes de pleno derecho. ¿Qué solución proponen para solucionar el conflicto?

R: Sólo hay, en total, un millón y medio de palestinos, no se equivoque. Mire, el conflicto no tiene solución, por ahora. Las cosas tienen que seguir igual. Los palestinos han demostrado que no pueden gobernarse ellos mismos, por lo que no podemos darles derechos políticos. Tenemos que hacer lo posible, eso si, para preservar sus derechos humanos. Tenemos que construirles casas para que vivan en buenas condiciones. Pero ellos también tienen que respetar nuestros derechos humanos, y eso sólo lo harán si les obligamos a hacerlo. El conflicto tenemos que administrarlo, no resolverlo.

P: ¿Y cree que los palestinos se van a dejar administrar indefinidamente?

R: Probablemente, en cuanto las negociaciones fracasen, habrá un incremento de la violencia por parte de los palestinos, ya que estarán resentidos. Pero si Israel está allí para encargarse de la seguridad no tendremos ningún problema. El problema sería que nos retirásemos, dando vía libre a la creación de un estado terrorista palestino.

P: Hay gente que compara la situación que se vive en Israel con la Sudáfrica del Apartheid. Ustedes, en Cisjordania, disfrutan de carreteras de uso exclusivo, no hacen colas en los controles militares, tienen infraestructuras que les son negadas a los palestinos...

R: No existe ninguna discriminación de raza, en Israel; todo es por seguridad. Cuando yo paso por un punto de control del ejército y veo las largas colas que se forman, me dan lástima, pero después recuerdo los atentados que sufrimos si no hay esos controles. Los palestinos son los únicos  culpables de su situación. Y la comparación con Sudáfrica es ridícula. Y de poderse comparar, los judíos seríamos el equivalente a la población negra sudafricana: la mayoría de la población de este país intentando ser dominada por la minoría árabe.

 

 

Entrevista con Meir Margalit, defensor israelí de los Derechos Humanos

“Israel es una etnocracia militarizada”
Meir Margalit, coordinador del Comité Israelí Contra la Demolición de Casas (ICAHD, en inglés), nació en Buenos Aires en 1952. Tras recibir una educación sionista, parte para Israel en 1972, se enrola en el ejército y es uno de los fundadores del asentamiento de Netzarim, en Gaza. En 1973 es herido en la guerra del Iom Kipur y  comienza un proceso personal que le llevará a militar en grupos de defensa de los derechos humanos. El ICAHD ha recibido varios premios internacionales por su trabajo.


Foto y periodismo-Meir Margalit

Pregunta: ¿Qué ocurre en Israel con el tema de las demoliciones de casas?

Respuesta: Israel niega el derecho de construir nuevas viviendas o de ampliar las ya existentes a los palestinos. Esto obliga a las familias palestinas, que crecen rápidamente, a construir de manera ilegal. Cada año se construyen 1000 nuevas viviendas sin permiso sólo en Jerusalén Este, de las cuales Israel demuele unas cien. En Cisjordania se echan abajo unas 300 casas por año y en Israel entre 750 y 800 casas, la gran mayoría de beduinos (indígenas nómadas del desierto) o de árabes israelíes.

P: ¿Cuál es el motivo de que no se den permisos de construcción a los palestinos?

R: El control demográfico de la población. En el caso de Jerusalén, Israel tiene pánico de que en tan sólo diez años los palestinos lleguen a convertirse en mayoría y ganen unas elecciones a la alcaldía. Lo que se persigue es “convencer” a los palestinos de que en Jerusalén no podrán tener casa, no encontrarán trabajo y que, por lo tanto, es mejor que se marchen.

P: Pero eso no suele ocurrir.

R: No. Los palestinos no quieren perder su tierra, como es normal, así que, con o sin permiso, construyen igual. En Jerusalén Este hay 22 mil casas sin permisos, y sobre la mayoría de ellas pende una orden de demolición, que no prescribe nunca.

P: Esta situación contrasta con el imparable crecimiento de los asentamientos israelíes alrededor de Jerusalén...

R: Son las dos caras de una misma moneda. El objetivo es el mismo, convertir Jerusalén en una ciudad judía.

P: ¿Cuál es el papel de las cortes de Justicia? ¿Pueden confiar en ellas?

R: Desafortunadamente, cada día estamos más desilusionados con el sistema judicial en Israel. Los tribunales han aprobado todas las violaciones a los derechos humanos que se han producido. Se sigue la política de que todo cuanto tenga que ver con la seguridad del estado está permitido. El ejército se aprovecha de esta situación para obtener de los tribunales aquello que desean. Sólo es necesario que un militar de alto rango comparezca ante un tribunal diciendo que se trata de un asunto de seguridad nacional para que todo quede paralizado. Por desgracia, los jueces no tienen el valor de enfrentarse al ejército, o al menos de exigirles que prueben sus afirmaciones.

P: Visto el poder del ejército, ¿podría decirse que Israel es una democracia militarizada?

R: Israel es una etnocracia militarizada. Los hebreos disfrutamos de una cierta democracia mientras que los árabes sufren todo tipo de abusos en sus derechos humanos. Israel es una democracia sólo para judíos.

P: ¿Ven ustedes alguna perspectiva de cambio a corto plazo?

R: El ejército quedó muy desprestigiado después de la última guerra en Líbano (2006). Por primera vez, muchos israelíes se han dado cuenta de que no somos el superman de Oriente Medio y que no vamos a poder solucionarlo todo con la fuerza. Además, mucha gente ya no ve a la institución como el “ejército del pueblo”, sino como una milicia cada vez más en manos de los colonos, que representan al sector más extremista de nuestra sociedad. Los colonos llevan años copando puestos cada vez más altos en la cadena de mando del ejército.

P: ¿Cómo ven el actual proceso de paz con los palestinos? ¿Creen que tiene probabilidades de éxito?

R: Después de ver cómo nos retiramos de Gaza, soy moderadamente optimista. Podemos hacer lo mismo en Cisjordania. La solución de dos estados aún es posible. Si la comunidad internacional se involucra a fondo, como hicieran en Bosnia o Sudáfrica, sería posible cambiar el curso de los acontecimientos.

P: Ahora que menciona a Sudáfrica, ¿cree que es comparable la política del Apartheid con la que practica Israel hacia los palestinos?

R: Si tengo que responder como académico diría que no, ya que las situaciones no son comparables, pero políticamente el símil tiene mucha fuerza. Es innegable que aquí se practica una política de discriminación muy grande hacia los árabes.

 

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