foto y periodismo.com
photo&journalism


Vivir refugiado, morir desahuciado

El patriarca de la família Al-Kurd, símbolo contra la colonización de Jerusalén Este, muere dos semanas después  de ser expulsado de casa

Pere Maruny/ 23-11-08

Algunas historias personales pueden llegar a resultar paradigmáticas. La de la familia Al-Kurd es una de ellas. Esta familia de refugiados palestinos desde 1948, cuando se creó el estado de Israel, simboliza la injusticia en la que aún hoy viven cientos de miles de afectados por uno de los conflictos más longevos del planeta.

El clan Al-Kurd, como tantas otras familias palestinas, vivía repartida entre la ciudad portuaria de Jaffa, al lado de Tel Aviv y el oeste de Jerusalén. La creación del estado hebreo en 1948 les expulsó de sus casas. La parte de los Al-Kurd que residía en Jerusalén oeste se asentaron al otro lado de la ciudad ahora dividida, en la zona este controlada por entonces por el gobierno jordano. Como miles de sus vecinos, vivieron durante años en improvisadas tiendas de campaña.

En 1956 el gobierno jordano y las Naciones Unidas acordaron la creación de una zona de viviendas para esos refugiados. Fruto de ese acuerdo se levantó el barrio de Sheik Jarrah, donde la famila Al-Kurd obtuvo una vivienda. Los pormenores del acuerdo firmado entre la ONU y el gobierno jordano estipulaba que a los tres años de su construcción, las viviendas pasarían a ser propiedad de las familias que en ellas habitaban.

Pero en 1967, los Al-Kurd, como el resto de palestinos, volvieron a ser ocupados por las fuerzas israelíes, que tomaron el control sobre la totalidad de Jerusalén, Gaza y Cisjordania. Bajo estas circunstancias, grupos de colonos judíos empezaron a reclamar como suyas las tierras sobre las que se levanta Sheik Jarrah, basándose en un documento del imperio Otomano de finales del siglo XIX. Los palestinos, que siempre han denunciado la falsedad de tales documentos, empezaron los litigios legales; en el año 2006 las cortes israelíes no pudieron determinar la autenticidad de tales documentos, fallando contra la reclamación de propiedad de la tierra por parte de los colonos. Pero, en Israel, las sentencias judiciales no detienen la colonización.

Los Al-Kurd, como miles de sus vecinos a lo largo y ancho del Jerusalén oriental, construyó un anexo a su vivienda en 1999 para mejorar las condiciones de vida de la familia. Como el resto de sus conciudadanos palestinos, los Al-Kurd no obtuvieron los permisos municipales para realizar las obras. El procedimiento habitual en estos casos es el que sigue: el ayuntamiento expande una orden de demolición de la vivienda ilegal, orden que en no pocas ocasiones se ejecuta. En el este de Jerusalén hay 22 mil viviendas amenazadas por esas órdenes, y se derriban alrededor de un millar al año. Funeral palestino

Pero en esta ocasión, la organización colona de Nachlat Shimon paralizó totalmente la orden de demolición, al decidir ocupar la parte de la vivienda de la familia Al-Kurd declarada ilegal, un anexo de la casa principal de 80 metros cuadrados. Para realizar la ocupación, aprovecharon que la familia se trasladó temporalmente a Jordania en el año 2000 para que el patriarca de los Al-Kurd, Abu-Kamal, recibiera tratamiento médico debido a los problemas de diabetes que le achacaban. Al regresar a casa, los Al-Kurd se encontraron a dos familias de colonos viviendo, literalmente, en su cocina.

Empieza entonces una larga lucha de la familia Al-Kurd contra los nuevos usurpadores, batalla en la que obtienen gran respaldo y solidaridad internacional. Pero esto no es un hecho que amilane a las organizaciones colonas judías, formadas por fanáticos integristas de ideología nacional-religiosa. Insistiendo en sus documentos de posesión de origen otomano, los colonos denunciaron a la familia Al-Kurd por impago del alquiler. Sí, ha leído bien; los ocupantes reclamaron a los dueños de la casa el pago de un alquiler.

El Tribunal Supremo de Israel, pese a reconocer la dudosa procedencia de los documentos de identidad otomanos, falló contra la familia Al-Kurd. En julio de este año extendía la orden de desalojo de la familia por morosos. La madrugada del pasado 9 de noviembre la policía israelí irrumpió en la parte de la vivienda de los Al-Kurd donde residía la familia y les expulsó, entre gritos de júbilo y signos de victoria de los colonos israelíes, que servían café a las fuerzas encargadas del operativo.

Los Al-Kurd, como ya hicieron en 1948, volvieron a vivir en tiendas de campaña. Las instalaron en un solar privado propiedad de un palestino debajo de su antigua casa, como medida de protesta. En sucesivas noches, la policía israelí echó abajo una y otra vez las tiendas, sin conseguir que los Al-Kurd se dieran por vencidos moralmente.

Pero, físicamente, el cuerpo de Abu-Kamal Al Kurd dijo basta. Desahuciado de su casa, el patriarca moría en un hospital del este de Jerusalén en la madrugada del domingo 23 de noviembre. Tras una ceremonia en el Templo de la Roca, tercer lugar sagrado musulmán, fue enterrado en el cementerio de Salahadin.

Sobre el llanto de sus familiares, resonaba el eco de la risa victoriosa de los colonos. -ir a galeria-

Últimos artículos:
· Entrevista a Saeb Erekat
· La convivencia salta por los aires. (14-10-08)
· Israel libera 198 presos. (26-08-08)
contacto@fotoyperiodismo.com